La tarde del 12 de enero, un joven de 17 años se encontraba afuera de su casa localizada en el municipio de Xico, en el Estado de México, cuando de dos camionetas de lujo descendieron varios hombres y se lo llevaron.
Horas más tarde, sus captores establecieron contacto vía telefónica con su padre, conocido en Xico por ser el propietario de una cadena de carnicerías. Los plagiarios del muchacho exigieron más de 10 millones de pesos para liberarlo. Le dijeron a su papá que no denunciara el hecho y que se apurara.
Fuentes policiales confirmaron a Excélsior que unos días después, en una cajita de regalo, le enviaron a su padre sus dos dedos meñiques.
Ayer por la madrugada el joven apareció. Al cierre de esta edición había dos versiones de ese final.
La primera es que logró escapar de sus captores de la casa de seguridad en la que estaba. Al encontrar a una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal sobre la Avenida Ignacio Zaragoza, a los uniformados les contó cómo ocurrieron los hechos y llamaron a su padre, un hombre de 36 años que llegó a recogerlo sin permitir que declarara ante el Ministerio Público.
El reporte oficial de la Secretaría de Seguridad Pública del DF es que aproximadamente a las 5:00 horas de ayer, efectivos de la unidad P51-16 del Sector Oasis al circular por Calzada Zaragoza, esquina Luis Jasso, colonia Santa Marta Acatitla Sur, observaron un cuerpo tirado en la vía pública.
"Al acercarse, confirmaron que era un hombre vendado de los ojos y atado de manos y visiblemente tenía heridas en las manos", dijo una fuente de la SSP-DF.
Los policías pidieron apoyo médico y al lugar llegó la ambulancia A 8045 del Escuadrón de Rescates y Urgencias Médicas (ERUM). Los paramédicos confirmaron que tenía amputados ambos meñiques.
"El joven alcanzó a comentar que lo habían secuestrado, que estaba en una casa y de ahí lo subieron a un automóvil y después de aproximadamente una hora de viaje, lo dejaron sobre una banqueta", dijeron los policías que lo hallaron. Los uniformados intentaron que el joven rindiera su declaración ante la agencia 44 del Ministerio Público en Guelatao, pero su padre determinó llevárselo y no proceder penalmente.
El 12 de octubre de 2010, Excélsior publicó la historia del secuestro de una mujer y sus dos hijos, a ella le amputaron los cinco dedos de su mano izquierda, a su hija le mutilaron el meñique de la mano izquierda.
El modo de operar de los secuestradores fue el mismo, utilizaron un par de camionetas para llevárselos y pidieron por la liberación un rescate similar, 10 millones de pesos, según dijeron fuentes de la PGJDF.
En aquella ocasión, sólo se pudo detener a un probable integrante de una banda estimada entre ocho y 10 personas.