Puebla, Pue.- La orden desde la Casa Puebla es tajante: reducir, por lo menos, en 35 por ciento la nómina de todas las obesas dependencias que la administración pasada legó a la gente que echó al PRI del gobierno en julio con más de un millón de votos.
Uno de los casos interesantes –a la postre aparecerán más- es el de la Secretaría de Desarrollo Social, que en los últimos años se usó como el trampolín para impulsar a la fuerza la candidatura del defenestrado priista Javier López Zavala.
Myriam Arabian, quien ya ha lidiado con muchos procesos de entrega-recepción en su carrera, ahora se topó al llegar a la Sedeso con que había al menos 662 personas que cobraron del erario hasta el 31 de enero.
59 son de base, a los que no se les tocará; del resto, 463 era personal contratado por honorarios y 140 de confianza, que es donde entrará la tijera que dejará a una nómina máxima de 430, o menos.
De hecho resulta curioso que parte de 170 personas de honorarios que ya no regresaron para intentar ser recontratadas, habían denunciado que desde octubre estuvieron trabajando pero nunca les pagaron. Lo extraño es que nadie sabe de ellos, parece que les salieron alas, por aquello de que ya eran buenos aviadores, lo que estará por comprobarse a lo largo de la semana próxima.