Puebla, Pue.- Juvencio Monroy Ponce, especialista en Tecnología Ambiental y ex trabajador de Petróleos Mexicanos (Pemex), descartó que la explosión en San Martín Texmelucan se haya ocasionado por la ordeña de un ductos, debido a que las características del lugar del desastre no concuerdan con el "modus operandi" de los ladrones de combustible.
Según el especialista, quien casi diez años desarrolló proyectos en el Centro de Estudios Estratégicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), para conocer el desgaste en los ductos, las investigaciones sobre el tema no deberían tardar tanto, como está sucediendo.
La explosión del ducto de Pemex, ocurrida el pasado 19 de diciembre, es una tragedia ambiental, aunque sus efectos son reversibles, si se agilizan los trabajos de limpieza, consideró.
El también catedrático de la Universidad Tecnológica de Puebla (UTP) explicó que, pese a lo aparatoso del suceso, los hidrocarburos que no se quemaron y que quedaron después de la explosión, serán fáciles de remover "si se ocupan las técnicas adecuadas y se prioriza el tema ambiental".
El especialista con trayectoria en el saneamiento de zonas afectadas por derrames de Pemex, refirió que las operaciones que realiza la paraestatal servirán para mitigar el daño a largo plazo; "el petróleo crudo tiene la propiedad de alta viscosidad, la cual será difícil que penetre el subsuelo y llegue a los mantos acuíferos para contaminarlos", dijo.
Lo importante es que el crudo que se regó durante la tragedia fue consumido por las llamas, por lo que el remover los residuos será una tarea de pocos meses.
Sin embargo, consideró que no se puede minimizar la mayor afectación que son las pérdidas humanas y los daños materiales que se causó a las familias de la zona.
Por lo anterior, pidió a las autoridades electas regular el grave problema que representan los asentamientos poblacionales irregulares cerca de los ductos de hidrocarburos, líneas de alta tensión, en derechos de vía como autopistas o laderas de ríos.
Por último, recomendó una legislación especial sobre asentamientos y considerar a quien propicie éstos como delincuentes tipificando el mal como delito federal tal como sucede con las tomas clandestinas de hidrocarburos.
